FRENTE A LA COYUNTURA DE LA CUT, FEMEFUM SE REÚNE CON DIRIGENTES DEL SECTOR PRIVADO.

EN UN AMBIENTE DE MUCHA CORDIALIDAD FUERON RECIBIDOS LOS DIRIGENTES EN LA SEDE CENTRAL DE FEMEFUM LOS REPRESENTANTES DEL SINDICATO VIÑA SAN PEDRO.-

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El lunes 13 de marzo, se reunieron en la sede de la Federación Metropolitana de Funcionarios Municipales, el presidente del organismo Cro. Fabián Caballero, y los dirigentes Cros. Mario Olivares y Marcelo Sepúlveda, Presidente y Secretario del Sindicato Nacional N°2 Viña San Pedro, Grupo Luksic.

Los dirigentes evaluaron y ponderaron los diversos factores y circunstancias por los que atraviesa la Central actualmente, cuya situación señalaron «obliga al conjunto de los dirigentes sindicales del país, a colaborar con los mejores esfuerzos para oxigenar y democratizar la Central y construir nuevas bases fundacionales del movimiento sindical chileno en perspectiva de converger en un nuevo programa sindical de más amplia representación sectorial y de mayor profundidad en las propuestas».

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En los próximos días FEMEFUM tienen programadas diversas reuniones con diferentes sectores, sindicatos, dirigentes de asociaciones municipales, y trabajadores de bases, preocupados por la contingencia de la Central, todos relativos, a establecer puntos de encuentro y afinidades de la búsqueda de una mayor democratización de la organización nacional.

RRPP.FEMEFUM.-

Alcances ha Considerar:

CRISIS EN LA CUT (FIN DE LA CONDUCCIÒN CONJUNTA PS-PC)

Con la llegada del segundo gobierno de Michelle Bachelet, la CUT posicionó la idea de “un nuevo ciclo político y social para los trabajadores”. Los sectores políticos que dirigen la Central afirmaron que el gobierno de la Nueva Mayoría sería un aliado importante para impulsar reformas  pendientes en el mundo de los trabajadores. El mismo gobierno se encargó posteriormente de reducir drásticamente esas expectativas, evitando legislar reformas que fueran al centro de nuestros problemas. La CUT no fue un contrapeso en el debate  político y legislativo, juró lealtad al nuevo gobierno.
 
En las actuales circunstancias es imposible el surgimiento de un nuevo ciclo para los trabajadores, pues las condiciones de vida; los niveles de conciencia y de organización no han variado, como tampoco ha cambiado el marco legal ni económico donde se circunscribe la vida de los asalariados. Seguimos inmersos en un ciclo de súper-explotación laboral que empuja a los trabajadores al endeudamiento permanente para satisfacer necesidades, generando un círculo vicioso donde las instituciones financieras se apropian de los salarios. Ésta anomia sindical se profundiza aún más, con los efectos sociales de la desaceleración económica de carácter permanente que vive el país, cuyos costos siempre lo pagan los trabajadores. En el último tiempo la CUT ha dedicado esfuerzos importantes a administrar una larga crisis de dirección sindical conjunta (PS-PC) que se ha profundizado durante el último año. Él carácter de ésta crisis está desvinculada de las verdaderas necesidades y luchas de los trabajadores, pues surge del agotamiento de la “política de acuerdos” para conducir en conjunto la central. Ésta confrontación tuvo su mayor expresión en las elecciones de agosto de 2016, donde se dejó ver una  brutal disociación entre ambos sectores, situación que no fue superada por la convocatoria al XI Congreso de enero de 2017. El actual proceso electoral para definir al candidato  presidencial de la Nueva Mayoría, condiciona y colabora al recrudecimiento de ésta confrontación sindical, pues los dos sectores más influyentes que cohabitan en la Central (PS-PC), aspiran a demostrar en ésta oportunidad que son capaces de controlar (por si solos y por separados) el malestar social del mundo de los trabajadores, sin necesidad de contar con un nuevo acuerdo de conducción conjunta. Esta nueva lógica lleva consigo, que el sector que logra mayor hegemonía en la CUT, logra una mejor posición de privilegio al interior de la Nueva Mayoría para definir y/o negociar al candidato presidencial. En ésta confrontación, ambos sectores cierran todo espacio de participación sindical a expresiones como la nuestra, -que está representada por Fabián Caballero, Consejero  Nacional de la Lista “Trabajadores al Poder”, pues conocen de nuestra determinación de democratizar toda la actividad sindical, en todo nivel. La dirección de la Central concibe el  pluralismo sindical a través de reducidos y artificiales espacios de debate donde no se determina ni se define nada importante.  Ni la orgánica estatutaria mediante la cual se desarrolló el  proceso electoral de agosto de 2016, ni las readecuaciones que se aprobaron en el XI Congreso de enero, permiten la  participación en igualdad de condiciones de sectores como el nuestro, pues el modo de administración está basado exclusivamente en el dinero, donde el sector que más dinero ostenta, más ponderación logra para acreditar organizaciones y ganar elecciones. La auto-denominada “disidencia” sindical que ha irrumpido en las últimas semanas en la CUT, y que surge de algunos sectores del Colegio de Profesores; ANEF; CONFUSAM y otros, no logra y no puede constituirse en fuerza alternativa  para la superación de los problemas (aunque sus planteamientos logren un grado de afinidad con la “opinión pública), pues su divergencia existe en función de las presiones que ellos mismos generan hacia el interior de la Central y que están determinadas  por el proceso presidencial en curso, dada la militancia y adhesiones políticas de quienes dirigen esa “disidencia”. Estos sectores se han servido históricamente de la línea sindical de la Central, usando una serie de plataformas que la propia CUT ha diseñado exclusivamente para ellos y que jamás cuestionaron hasta ahora, donde han exigido de manera intransigente, readecuaciones orgánicas que nunca antes necesitaron ni solicitaron. Las dos fuerzas políticas que dirigen la CUT deben asumir su responsabilidad política por sus desaciertos y por el método de construcción sindical que expresa sus evidente limitación y agotamiento. Es cierto que por ahora no nos encaminamos a nuevo ciclo político y social que beneficie a los trabajadores, pero debemos hacer lo posible para que eso ocurra pronto. Debemos instalar y fortalecer una alternativa democratizadora, encabezada por dirigentes que contribuyan a detener la descomposición política, ideológica y orgánica de la Central, donde el centro del debate sean los intereses populares. Quienes dirigen a su antojo la Central no son garantía de cambios profundos ni estructurales, dada su militancia y vínculos con el gobierno, no obstante debemos hacer los esfuerzos necesarios para concebir una dirección sindical de conjunto, entre todas las fuerzas que conviven en la CUT.  Necesitamos consolidar una tendencia democratizadora en la CUT que lleve consigo una discusión eminentemente política, y que desde esa matriz de análisis,  pueda explicar y resolver los problemas de fondo que aquejan a los asalariados. Se requiere una alternativa seria y de largo aliento que dirija la lucha política y social, y que establezca en el más breve plazo, los ejes coincidentes y divergentes con quienes han decidido postular a la Presidencia de la República, resguardando en todo momento, la autonomía de la CUT, a través de una agenda programática propia, construida sin influencia de gobiernos, coaliciones o sectores empresariales (Fuente: El Despertar de los Trabajadores Año 11 / N°41 / Febrero 2017 – Registro Marca N°814828)

RRPP.FEMEFUM.-

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